Violencia y Lenguaje*

01.09.2012 11:04

Se habla mucho de violencia entre nosotros estos días; acaso demasiado. El mismo hablar contra la violencia parece generar violencia. Profetas que aúllan, pacifica-dores que abruman, políticos y periodistas que ensordecen, rockeros que deliran: de este estruendo parece surgir en nosotros sólo un vehemente deseo de fuga a un lugar de silencio y de paz. Acaso este lugar es mucho más accesible que lo que nos imaginamos. Y estas líneas, que intentan una suerte de ecología del lenguaje, se proponen imaginar ese lugar; porque uno de los aterradores poderes de la violencia es que está destinada, precisamente, a la tarea de destruir la imaginación, tarea en la que es inmensamente eficaz.

Una primera y muy extendida forma de violencia que sufre la lengua, en la que todos prácticamente participamos, es el prejuicio que la define exclusivamente como un medio de comunicación. Si se la considera así -como lo hace nuestra sociedad- se la violenta en el sentido de que se olvida que el lenguaje -en particular, el lenguaje poético- no es sólo el medio, sino también el fin de la comunicación. Cuando se mediatiza al lenguaje, cuando se lo considera sólo una mediación para otra mediación -porque la comunicación se pone al servicio del marketing, el marketing del dinero y así sucesiva e infinitamente- nos olvidamos de que el lenguaje es ante todo un placer, un placer sagrado; una forma, acaso la más elevada, de amor y de conocimiento.

Si es verdad que la pulsión de vida, el Eros, es la que vincula al deseo y su objeto, y el placer es la señal certera de su realización, el lenguaje es una de las manifestaciones más evidentes y universales del principio del placer. En cada comunicación verbal que se logra se da una relación misteriosa y fecunda. La libido hace de las palabras su objeto y habitación: entre la lengua parlante y la oreja escuchante hay una relación análoga a la que existe entre el falo (que en sánscrito se llama lingam).y la vulva. Como sistema de símbolos –y, símbolo es una palabra griega que significa la fusión de dos objetos- el lenguaje pone de manifiesto nuestra capacidad innata de investir la libido en palabras, objetos verbales inagotables y vinculados entre sí a través de la ligazón permanente de la sintaxis y el léxico, que nos relacionan a su vez con los otros y con nosotros mismos. Las relaciones existentes entre las palabras son a la vez espejo y modelo de nuestras propias relaciones con el universo.

 

*Del Libro:

Ivonne Bordelois

Libros del Zorzal, 2005.138 páginas

"1-Violencia y Lenuaje" (Fragmento: Pág. 11-12.)